El 1 de julio de 2015 el presidente Obama anunció la histórica decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos a partir del 20 de julio. El Departamento de Estado de Estados Unidos también no- tificó al Congreso de su intención de convertir la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana en Embaja- da de Estados Unidos en La Habana, a partir de la misma fecha. Estos son importantes pasos para implementar la nueva dirección en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba anunciada por el presidente Obama el 17 de diciem- bre de 2014.

El 1 de julio las secciones de intereses de Estados Unidos y de Cuba intercambiaron cartas presidenciales declarando su mutua intención de restablecer relaciones diplomáticas y reabrir las embajadas el 20 de julio de 2015. El presiden- te Obama afirmó que los dos gobiernos acordaron esta- blecer relaciones “respetuosas y cooperativas” basadas en principios internacionales, incluyendo la promoción y el aliento al respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos.

La embajada de Estados Unidos seguirá realizando las funciones existentes en la Sección de Intereses de Estados Unidos, incluyendo servicios consulares, funcionamien- to de una sección política y económica, aplicación de un programa de diplomacia pública; y seguirá promoviendo el respeto por los derechos humanos. Tener una embaja- da permitirá a Estados Unidos promover más eficazmente nuestros intereses y valores y fortalecer la participación con el pueblo cubano.

La embajada de Estados Unidos en La Habana operará como otras embajadas en sociedades restrictivas en el mundo y funcionará en sincronización con nuestros va- lores y con las políticas del presidente. Los diplomáticos podrán reunirse e intercambiar opiniones tanto con enti- dades gubernamentales como no gubernamentales. El jefe de Misión, Jeffrey DeLaurentis, será el funcionario de más alto rango en la nueva embajada y ejercerá como Encargado de Negocios en funciones.

La normalización de relaciones es un proceso largo y complejo, que exigirá constante interacción y diálogo entre nuestros gobiernos, en base al respeto mutuo. Tendremos áreas de cooperación con los cubanos, y seguiremos teniendo diferencias. Ahí donde tenga- mos diferencias una participación más profunda por medio de las relaciones diplomáticas nos permitirá articular esas diferencias con claridad, directamente y cuando sea apropiado, públicamente. Por medio de nuestro compromiso diplomático, Estados Unidos se mantendrá enfocado en el empoderamiento del pue- blo cubano y en el apoyo al surgimiento de una Cuba democrática, próspera y estable.

El embargo contra Cuba se mantiene en vigor y se requiere acción legislativa para levantarlo. Además los reglamentos de viaje para ciudadanos de Estados Unidos y Cuba siguen en vigor. La Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro seguirá administrando las regulaciones para conceder licencias generales para las 12 categorías de viajes au- torizados a Cuba.

La administración no tiene planes para alterar la ac- tual política migratoria, incluyendo la Ley de ajuste cubano (Cuban Adjustment Act). Estados Unidos continúa apoyando una migración segura, legal y or- denada de Cuba a Estados Unidos, así como la apli- cación plena de los acuerdos de migración existentes con Cuba.